Retos y Oportunidades de la Educación: Valorando la Profesión Docente*

Written by on mayo 15, 2020

(Por Fernando Mata)

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En la antigüedad el término piedra angular se refería a la primera piedra colocada en una cimentación. Por ello, su posicionamiento era de suma importancia, ya que a partir de esta se colocarían todas las demás piedras. El término piedra angular se refiere también a la base o fundamento principal de una construcción, modelo, o sistema. Los profesores (maestros) son la piedra angular del modelo educativo de cualquier país, ya que son ellos quienes sostienen la razón de existir de nuestras universidades y escuelas, que es potenciar el desarrollo académico e integral de los jóvenes, para convertirlos en ciudadanos que sean el motor del desarrollo económico y social del mundo.

Mi experiencia como profesor universitario por más de 40 años me ha convencido que uno de los principales retos culturales en la mayoría de los países es el reconocimiento de la sociedad hacia la actividad docente. Tres anécdotas tomadas de mi libro EL Trayecto de la Vidarelacionadas con este reto son las siguientes:

“Cuando me gradué de la universidad y decidí perseguir la noble profesión de la docencia, recuerdo el disgusto de mi padre al darle la noticia. Él tenía una mala percepción de los profesores, y muy molesto me dijo: “Solo prométeme que no vas a ser mediocre como la mayoría de los profesores que conozco”. Con frecuencia pienso en su comentario y por ello he realizado todo mi esfuerzo para ser un buen profesor” **.

“Cuando regresé a México tras cursar mi maestría, esperaba encontrarme a una antigua alumna ejerciendo de profesora, dado que había expresado esa intención inspirada por mí. Mi sorpresa fue enorme al enterarme que, en poco tiempo, ella ocupaba ya un alto puesto en una empresa constructora. Un día fue a visitarme a la universidad en la que yo trabajaba y me dijo “Fernando, no entiendo que hace genta tan brillante como tú de profesor, ve como yo he sido exitosa y tengo un alto puesto en la industria”. No dudé ni un segundo en contestarle: “Para preparar a gente excelente como tú, no supongas que quienes decidimos seguir la profesión docente tenemos que ser malos profesores o profesionistas” **.

Una anécdota que me fascina es “cuando contaba ya con más de 15 años de experiencia como profesor en varias universidades de distintos países, ese día impartía una clase de viernes por la tarde, de las que son bastante pesadas. Al terminar, mientras guardaba mi computadora se quedó un solo alumno en el salón y me preguntó “Profesor ¿usted trabaja? ¿o solamente da clases?” yo le respondí “Mira, sólo te voy a decir que mi esposa se molesta bastante cuando la gente le pregunta si trabaja o está en su casa”, rápidamente me contestó que ya había entendido. Esta anécdota me hizo reflexionar sobre la idea que muchas personas tienen, que ser profesor es una profesión mediocre y demasiado fácil” **.

El esfuerzo, así como las habilidades necesarias para desarrollar la práctica docente, es un tema muy engañoso. A menos que uno haya sido docente, la percepción generalizada que se tiene es que el ser maestro o profesor es una actividad muy sencilla de realizar y que requiere de poco esfuerzo, así como preparación. Sin embargo, los maestros sabemos que el ser docente requiere de mucho trabajo, de poder adquirir una serie de conocimientos, habilidades, competencias, virtudes, pero sobre todo vocación y pasión por la educación que no cualquier persona las tiene. De hecho, la función del profesor ha cambiado de ser solo transmisor de conocimiento a la de ser un facilitador del aprendizaje, cambio que ha requerido mucho esfuerzo y reinvención de la práctica docente.

Es común leer noticias del bajo desempeño de los maestros en evaluaciones, o que un porcentaje de profesores no acredita cierto examen, que fallan maestros en lo intelectual y todo esto se comenta y hasta se ridiculiza en las redes sociales. Uno de los problemas está en los sistemas de compensación a los docentes. Con los bajos salarios y la falta de revaloración lo único que hacen muchos países es promover la mediocridad docente, provocando de manera directa o indirecta este tipo de eventos desafortunados. Reconozco que hay docentes que caen en la mediocridad por conveniencia, ignorancia o las circunstancias.

Una gran oportunidad para que un país salga adelante es a través de tener profesores de calidad internacional. Ser un profesor de clase internacional es no solo ser competente y experto en el área de su conocimiento sino es cambiar y transformar las vidas de estudiantes nacionales e internacionales, es ser piedra angular en la formación integral de los futuros líderes de nuestra región, del mundo entero. José Martí decía “En la escuela ha de aprenderse el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar”.

En una universidad con vocación humanista, el ser profesor es más que solo enseñar, es transformar vidas, crear esperanzas, crear conocimiento para el bienestar social, es hacer crecer al estudiante: en sus conocimientos, en su espiritualidad, pero sobre todo, hacer creer y convencer al estudiante que él o ella puede transformar al mundo. El ser profesor es complejo, pero al mismo tiempo sublime, pues bien decía Sofía Macarena, “Ser docente es ser un estilista de almas, un embellecedor de vidas.”

Otro de los grandes retos de la educación en cualquier país principalmente en los de Latinoamérica es la falta de integridad en los sistemas de educación. En la actualidad no existe universidad que se escape a faltas de integridad en la actividad académica. Nos corresponde en gran parte a nosotros los profesores, trabajar arduamente para que el país donde ejerzamos como docentes se llegue a diferenciar no sólo por su excelencia académica, sus valores y su filosofía humanista, sino también por su integridad.

Una gran oportunidad que tenemos como profesores es crear una conciencia de responsabilidad social y de desarrollo sustentable en nuestros estudiantes. Es imperativo inyectar en la mentalidad del estudiante, a través de toda su vida escolarizada, la conciencia del desarrollo sustentable con una responsabilidad social que propicie la innovación, la creación de valor, la equidad social y la calidad ambiental. Necesitamos inculcar en nuestros estudiantes el ser innovadores para que contribuyan a que pasemos de lo hecho con mano de obra a lo diseñado y creado con mente de obra. Un gran reto es fomentar en la juventud una cultura de emprendedurismo social.

En su vivencia de aprendizaje es necesario transformar al estudiante académicamente y por medio de una formación integral con sentido humanista, con sensibilidad y responsabilidad social, proporcionar un sentido de trascendencia de vida con un impacto positivo en la comunidad. Es imperativo que el modelo educativo de nuestros países cuente cada día con más profesores capaces académica y profesionalmente, pero sobre todo con maestros más humanos, que tengan un alto sentido de responsabilidad social y que dejen huella en los jóvenes que el día de mañana serán los líderes e impulsores del desarrollo del mundo.

Para mí, ser profesor es una de las profesiones más dignas que puede tener el ser humano. Invito a todos los maestros a dignificar nuestra profesión y sentirnos orgullosos de ser docentes. En lo personal, el ser profesor me inspira, me contagia de energía y me apasiona. El ser PROFESOR es ser escultor, es ser alfarero, pero sobre todo es ser transformador de vidas de nuestra juventud.

Fernando Mata

El ser profesor la llevo en mi ADN.

fernando.mata@fernandomata.com

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*Modificado del artículo publicado en revista Contaduría Pública diciembre de 2013

** Fragmentos del libro EL Trayecto de la Vida (Editorial Literálika, 2018)



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